Arte libre en León, graffitis que hablan al mundo

Imagen de Carlota Rodriguez Ramos, primer premio del público en festival MUDECA 2016 Benavente.

Marta Cuervo

Según Albert Einstein “el arte es la expresión de los más profundos pensamientos por el camino más sencillo”. Para Manuel García, el camino más sencillo es precisamente el mundo que nos rodea, lo que a la vez convierte su manera de transmitir los más profundos pensamientos -a los que se refería el científico alemán más popular del siglo XX- en una exposición abierta y directa a ojos de todas las personas que en un momento determinado pasean por la calle, se detienen a admirar la pintura de un depósito de agua, o contemplan la trapa de un negocio que les ha llamado la atención.

Esos ojos tienen dueño...

De esta forma, con muros por lienzo, y con decenas de sprays a modo de paleta, Manuel ha ido regalando su forma especial de ver y entender el arte, con cientos de obras desde que comenzó a expresarse a través del graffiti. Algunos de sus últimos trabajos -26 este verano- son en los depósitos de agua de León, donde realizó en colores violetas, azules y rosas un cazador de fantasmas disparando un rayo; un gato en la Protectora de Animales y Plantas de León; el tigre de bengala que realizó este año en La Bañeza, en la calle Lepanto; un snowborder en la nave de deportes de San Andrés Kin Kon; unos labios muy sensuales en los antiguos depósitos de agua de Puente Castro junto a Diego Fidalgo; y un ojo de estética realista en Benavente, que encandiló a quienes disfrutaron del proceso consiguiendo el premio del público.

Manuel lleva haciendo graffitis desde el año 2005. “Antes nos gustaba mucho el Hip Hop, con 13, 14 años, incluso tengo un amigo al que le gustaba mucho rapear. Un día estábamos en casa unos amigos y pensamos en crearnos unos alias para hacer un grupo. La banda se llamaba 'Metralla Sonora', aunque en realidad duró dos días. Y así nació el graffiti en nosotros, buscando un nombre para cada uno”, recuerda sonriente Manuel.

Antiguos depósitos de agua en Puente Castro. Autor: Manuel García.

El joven de 23 años se esfuerza en crear su propio estilo, una huella que le distinga, aunque reconoce que la distinción es algo que se acaba definiendo al cabo del paso de muchos años. “Llegar al nivel de que alguien distinga tu obra simplemente con mirarla... es muy difícil. Pero lo intento”, confiesa. De momento, aunque declara no tener una característica específica, sus graffitis sí que reflejan un colorido especial.

Otro de los rasgos de sus obras es que suelen ser de grandes dimensiones. “Siempre me explayo demasiado y hago las letras muy grandes. La gente se extraña y dice: 'como este chaval tan pequeño puede hacer estas letras tan grandes'. Les sorprende”.

Aunque siempre se le dio bien dibujar, la calidad de los trabajos de Manuel ha ido evolucionando. “En la Escuela de Arte aprendí muchísimo. También he aprendido de gente que he ido conociendo”.

No sólo por amor al arte. Más que un hobby

Y lo que Manuel realiza por hobby, al final se ha ido convirtiendo también en una profesión. “Cuando acabe mis estudios, me gustaría dedicarme profesionalmente, y de forma exclusiva. Aspiro a ser un maestro serígrafo o grabador, y compaginarlo con el graffiti”, apunta, y reconoce estar “contento, porque la gente se va concienciando, y dan a estos artistas un voto de confianza y motivación”, ya que también ha pintado para algún bar y negocio comercial.

“Realmente siempre piensas que un trabajo lo vas a dejar mejor que una obra libre, pero la obra libre nunca tiene presión. Tengo un cuadro maestro, una chica que hice el año pasado a pincel, en blanco y negro, con los labios a color y los ojos castaños”, declara el grafitero que nunca aparta la pintura de spray: “No uso ni acrílico, ni óleo, ni acuarela...”.

Bote de spray y cámara de fotos, tándem perfecto

La cámara de fotos nunca falta en la mochila de Manuel. “Siempre intento hacer timelapse de los procesos. Ver cómo se realiza, un 'paso a paso', y no sólo el resultado final”, comenta el leonés, a quien le gusta guardar un buen recuerdo de cada obra realizada también con una fotografía.

Como consejo, a los chavales que están empezando a pintar, Manuel les dice que “sigan siendo ellos mismos, que sean constantes, que pinten mucho y que se lo tomen en serio, que el graffiti es el graffiti, pero también hay que culturizarse. Ya lo dice el rapero Víctor Rutty: 'Si el graffiti está en todo el mundo, algo tendrá'”.

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