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Apiterapia en La Colmena de León: las abejas que sanan

El establecimiento, situado en la avenida Padre Isla de la capital leonesa, desarrolla esta terapia complementaria basada en utilizar el veneno de las abejas, la apitoxina, para conseguir efectos antiinflamatorios, inmunorreguladores y analgésicos. Juanjo Diez, apiterapeuta y apicultor leonés, nos descubre este mundo, que aporta numerosos beneficios a las personas -también estéticos y alimenticios-, gracias a los derivados de la colmena: el propóleo, la jalea real y el polen.

Juanjo apicultor
Marta Cuervo | 07/05/2018 - 12:20h.

La miel y los productos derivados de las abejas se han utilizado desde hace miles de años y sus propiedades curativas han sido reconocidas por diferentes pueblos y culturas de todo el mundo. Y, es que, nadie puede rechazar el fundamento que asegura que la naturaleza es muy sabia, y los recursos que podemos encontrar en ella, utilizados de una forma adecuada, son capaces de aliviar muchas de nuestras dolencias.

Bajo esta idea de ayuda complementaria a serias patologías que afectan a los seres humanos hoy en día, el apicultor y apiterapeuta Juanjo abrió las puertas de La Colmena de León hace ya casi tres años, que va mucho más allá de la idea de vender miel.

 

 

Mucho más que miel

La Colmena de León se trata de un establecimiento multidisciplinar en el que además de tener disponibles más de 16 tipos diferentes de miel provenientes de la provincia de León y alguno de fuera, también están a la venta productos derivados de la colmena dentro de la rama de la apifarmacopea, como el propóleo, la jalea real y el polen; y cosmética de la colmena, que es ecológica y se denomina apicosmética. Aunque sin duda, el eje central de la actividad es la apiterapia.

"La apiterapia es una terapia complementaria basada en utilizar el veneno de las abejas, la apitoxina, para conseguir efectos de diversa índole, desde antiinflamatorios y inmunorreguladores, por ejemplo, hasta análgesicos", explica Juanjo. Pero en este tratamiento, se incluyen todos los componentes de la colmena, es decir, el polen la jalea real y el propóleo.

 

Deja que te pique la abeja

Tal y como explica el apiterapeuta, en la apiterapia se utiliza el agijón de la abeja durante apenas tres segundos, para conseguir que el veneno de la picadura, a través de microaplicaciones, consiga transmitir sus beneficios al paciente.

"El veneno de la abeja tiene 40 componentes conocidos, de los cuales 7 son especialmente terapéuticos, entre ellos los más conocidos son la melitina -el más activo-, que tiene un efecto antiinflamatorio, y la apamina, que contribuye a la desaparición del dolor", explica el especialista, que tranquiliza asegurando que antes de aplicar la terapia se adormece la zona con un hielo muy frío. Otros componentes son la adolapina, fosfolipasa A2, istamina y peptido.

Pero también es muy importante no confundir la picadura de la abeja con la de la avispa. La primera muere al hacerlo y no tiende a picar, salvo por accidente. Además, se calcula que sólo entre un 1 y un 2% de la población mundial es alérgica al veneno de la abeja, algo que se contrasta rigurosamente antes de dar comienzo al tratamiento, con análisis de sangre para descartar cualquier contraindicación.

Descubrir el maravilloso mundo de las abejas como sanadoras

Hace ocho años, Juanjo tenía serios y dolorosos problemas en las cervicales como consecuencia de una caída. Paseando por su pueblo, cerca de Boñar, se encontró con un vecino que se estaba poniendo abejas en el codo, quien le explico que, a raíz de esos picaduras, notaba mucho alivio y mejoría. Fue justo en ese momento cuando Juanjo tomó el primer contacto con la apiterapia, y decidió seguir el ejemplo de su vecino, para experimentar en su propia persona el activo poder antiinflamatorio del veneno de las abejas, además de otras muchas cualidades.

 

Desde la primera picadura empezó a notarse mucho mejor, así que, poco a poco se fue introduciendo cada vez más en este mundo. Terminó su formación en la Escuela Internacional de Apiterapia Beenatura de Chile.

Ahora, con su consulta en León, las principales dolencias que trata son la artrosis, problemas derivados de la columna como hernias cervicales, ciática; enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple, el lupus, la artritis y todas las que tienen que ver con el sistema inmune; y otras dermatológicas, como eccemas, manchas y psoriasis. La efectividad es de un 90% de éxito.

Además, la apiterapia también se utiliza en estética, con microaplicaciones en el rostro que hacen el efecto del bótox, una especialidad que se conoce como 'beetox'.

Además, de apiterapeuta, Juanjo es apicultor, y cría y cuida a sus propias abejas en la montaña de León. Un trabajo que le apasiona, y que contribuye al desarrollo de estos pequeños pero valiosos insectos para la vida de los hombres.

 

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