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EDUCACIÓN INFANTIL

Las guarderías privadas piden a la Junta un protocolo de apertura para la Fase 2

Una agrupación de centros infantiles asegura que la Dirección General de Familias les ha comunicado que no son competentes para regular el sector y ser una actividad económica "más".

Guardería niños
Photo by Gustavo Fring from Pexels
ICAL | 03/06/2020 - 17:17h.

La Agrupación de Escuelas y Centros Infantiles Privados (Aecip) de Castilla y León, que ya aúna a 160 centros, urgió hoy a la Junta a elaborar un protocolo claro y una regulación de la reapertura de este tipo de instalaciones que atienden a niños de 0 a 3 años, al recordar que el lunes próximo entra en la fase 2 de desescalada la mayor parte del territorio de la Comunidad. Un futuro incierto para las guarderías que ven un horizonte muy preocupante, que podría abocar en el cese de la actividad de muchos de estos negocios, sobre todo después de que ayer recibieran una comunicación de la Dirección General de Familias de la Consejería que señalaban que no eran competentes para regular el sector y ser una actividad económica "más".

Una de las portavoces de Aecip, Pilar Granados, aseguró a la Agencia Ical que, tras recibir esta respuesta, han remitido hoy una carta a la Secretaría de la Presidencia de la Junta para que haya una "postura oficial", antes del viernes, para que el sector de las guarderías privadas sepa cómo debe actuar ante el inicio de la fase 2 ante una posible reapertura de los centros, las garantías y conocer si la administración autonómica va arbitrar ayudas, en la línea de lo anunciado por la Xunta de Galicia.

La agrupación reconoció la situación de desamparo en la que está el sector después de que el Gobierno central haya decidido no regular la actividad del cuidado y la educación de 0 a 3 años. "Es inaudito que una situación de emergencia sanitaria no se haya regulado este sector, cuando todo está regulado como el comercio y la hostelería. Es impresionante que nadie, a nivel nacional, haya querido coger el toro por los cuernos", subrayó Granados. Ante situación, reconoció que el Ejecutivo de la Nación ha pasado una "patata caliente" a las comunidades autónomas que son las que tienen competencias en esta materia. "Estamos asombradas, descolocadas y desconcertadas al ser los bebés y los niños una población muy delicada", significó.

La portavoz de Aecip añadió que el escenario es muy complejo porque, por un lado, las guarderías son un sector estratégico para la conciliación de la vida familiar y laboral, pero, por otro, considera "inviable" cumplir las recomendaciones de las autoridades sanitarias de mantener las medidas de seguridad y el distanciamiento. "Solo podríamos cumplir el lavado de manos de los niños y nosotros somos los primeros en que queremos volver con garantías. Y ahora no se dan las circunstancias sanitarias para abrir las guarderías de 0 a 3 años", aseveró. Además, hizo referencia a que es imposible mantener, económicamente, unos centros con unas ratios muy bajas de alumnos por educador, por ejemplo cinco niños por profesional.  "Queremos evitar el cierre de nuestras guarderías pero, a día de hoy, la inmensa mayoría cree que es más rentable seguir cerrados que abrir en esas condiciones", sentenció.

Pilar Granados, propietaria del Centro Infantil Mi Cole en León, aseguró a Ical que la mayor parte de los centros agrupados en Aecip ha decidido no abrir sus instalaciones, pese a ser conscientes que llevan sin un ingreso desde el mes de marzo y con un futuro nada halagüeño. Citó, entre otras, la paralización de las matrículas para el próximo curso y las actividades previstas para los meses de verano. Además, se temen lo peor cuando el 30 de junio finalicen los Erte (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo) entre el personal contratado. De ahí que el sector reclame ayudas para hacer frente al pago de facturas y alquileres.

La portavoz de Aecip, que en breve se constituirá como asociación, calculó que la estimación es que solo el 20 por ciento de los padres requerían, ante la situación actual, un servicio de guardería, por lo que han perdido "muchos" clientes potenciales. Un descenso que viene marcado, sobre todo, por la crisis sanitaria de la pandemia y por la cercanía al verano, cuando muchos niños dejan de ir a los centros infantiles con las vacaciones de sus padres.

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