TRIBUNALES

Diez años de cárcel para la mujer del Bierzo que acusó a su expareja de secuestro y vejaciones

La Audiencia Provincial de León también condena a con siete meses de multa a su cómplice por la simulación de los delitos.

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Momento del juicio en la Audiencia Provincial contra la mujer que presuntamente simuló un secuestro por parte de su exnovio y a su supuesto cómplice. / Carlos S. Campillo / ICAL
ileon.com  | 02/09/2020 - 08:10h.

La Audiencia Provincial de León acaba de condenar a diez años de prisión, el pago de una multa por espacio de diez meses y una indemnización de 25.000 euros a su expareja a una mujer que acusó en el año 2016 en la comarca del Bierzo a su exnovio de secuestro y vejaciones, entre otras cosas, asegurando que le había llegado a impregnar de pegamento la vagina.

El juez considera a la acusada culpable de dos delitos de simulación de delito y otros dos delitos de detenciones ilegales, lo que suma los diez años de prisión en total.

La sentencia suma un total de 238 páginas y repasa todo lo ocurrido para, finalmente, hacer suyos los principales argumentos y la petición de penas de la Fiscalía de Ponferrada, que abogaba por penas de 11 años y 8 meses de prisión.

A la otra persona que colaboró con la condenada sí se le rebaja la petición de condena inicial, ya que el magistrado de la Audiencia entiende que se produce un atenuante de confesión, motivo por el cual tendrá que hacer frente a una multa de siete meses, a diez euros diarios, además del pago de una cuarta parte de las costas y de asumir la responsabilidad subsidiaria en la indemnización al falso acusado de un delito de violencia de género.

El tribunal en esta prolija sentencia considera probado que "había actos preparatorios" encaminados a dar credibilidad a la notitia criminis que la condenada iba a trasladar a las fuerzas de seguridad y a los tribunales. El objetivo de toda esa historia y pruebas construidas tenía como fin "asegurarse la detención e ingreso en prisión con carácter indefinido de su expareja", un hombre que había quedado libre días antes de que la condenada le acusara.

El juez entiende que sin lugar a dudas fue la mujer la que concibió todas esas pruebas falsas en su contra. Sin embargo, el rastro dejado por materiales a que ella misma compró en un establecimiento situado en Fabero, y con los que supuestamente su exnovio la había vejado, así como una cuenta falsa de correo electrónico, acabaron por dar la vuelta a un caso que fue muy mediático y en el que la ahora acusada repetía una y otra vez unos hechos que jamás habían ocurrido. De hecho, no sólo las pruebas no cuadraban sino que a su propio siquiatra tampoco le cuadró la victimización y dramatización de su situación.

La sentencia resalta el papel de los medios de comunicación en este caso. No es que el Tribunal entienda que la sobreexposición periodística del relato de la mujer forzara la detención de la persona a la que había acusado, ahora se sabe que malintencionadamente, pero admite sin embargo que los medios fueron utilizados por la condenada para ganarse a la opinión pública y conseguir un respaldo mayor a su versión.

Los hechos datan del verano de 2016, cuando justo un día antes de que su expareja saliese de prisión, en la que había ingresado por otros asuntos ajenos totalmente a este caso, la mujer solicitó que permaneciera en prisión alegando que corrían peligro su vida y la de su hijo y mostrando a la Guardia Civil mensajes, de una falsa cuenta de correo, en los que por ejemplo se podían leer "ninguna pulsera te van a proteger a ti ni a tu hijo". En un primer momento, dada la gravedad de las acusaciones, el hombre permaneció en prisión, en la cual estuvo durante dos meses y 19 días.

Cuando por fin abandona la cárcel, a mediados de octubre la mujer, que recibe apoyo siquiátrico desde 2008, se hizo en un establecimiento regentado por chinos en Fabero con material con el que después contó que su expareja la había vejado, entre otras cosas echándole pegamento en la vagina, y privado de libertad.

La nueva denuncia retuvo otros nueve días al hombre en prisión pero los investigadores consiguieron las imágenes de las cámaras situadas cerca de aquel establecimiento. En ellas, la prueba principal: un amigo de la mujer era quien la había llevado a Bembibre y ayudado en lo que resultó un montaje por el que ahora tendrán ambos que pagar.

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