León

La misteriosa Casa del Chamán en un rincón secreto de La Candamia de León

La cabaña se ha levantado, no se sabe muy bien desde cuándo, aprovechando las caprichosas formas de algunos árboles y arbustos que se encuentran en el lugar, tapada hábilmente con ramas hasta dejar una amplísima estancia interior plagada de símbolos de todo tipo.

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ileon.com  | 14/06/2021 - 18:04h.

Puede haber dudas de si en León se practica el chamanismo, la ancestral creencia para encontrar, apaciguar e incluso producir el sufrimiento. Pero lo que sí se puede confirmar es que en un recóndito y misterioso punto de un lugar tan conocido como La Candamia, junto al río Torío, en la capital leonesa, existe una atávica construcción bautizada como Casa del Chamán, un lugar que sorprende al más pintado.

No es fácil dar con la Casa del Chamán de León. Se esconde hábilmente en un claro de uno de los muchos senderos que bordean el cauce fluvial del Torío.

Meticulosa disposición de diferentes calaveras de animales dentro de la choza.

La cabaña se ha levantado, no se sabe muy bien desde cuándo, aprovechando las caprichosas formas de algunos árboles y arbustos que se encuentran en el lugar, tapada hábilmente con ramas hasta dejar una amplísima estancia interior plagada de símbolos de todo tipo.

La mayoría de ellos recuerdan claramente a diferentes elementos que se identifican con los indios americanos y su iconografía más clásica, desde las calaveras de algunos animales variados dispuestas de manera ordenada sobre una especie de arcón, separadas entre sí de manera simétrica y minuciosa, hasta decoración con tocados de plumas de varias clases.

Bajo ellos, simbología muy variada y una frase categórica que reza: "Todo tu mal lo pagarás en tus sueños".

También se pueden apreciar trenzados artesanales que asemejan intrincadas telas de araña y otros elementos que pasarían por naturales pero que son elaborados intencionadamente, como pequeños nidos colgados de las ramas esperando que algun pájaro anide y deposite en ellos sus huevos.

En el exterior, alguien se toma la molestia de mantener los símbolos en el suelo, incluso humedecerlos para que se mantengan y vean mejor.

 

No llama menos la atención la simbología gráfica presente en la zona, especialmente unas labradas sobre la tierra o el limo seco del cauce fluvial del río Torío que alguien se encarga, como el resto del escenario, de mantener con un orden impecable y meticuloso.

El no menos trabajado cartel que bautiza el lugar es el que aclara a quien se topa con este sitio que se encuentra en la Casa del Chamán.

Todo ello, entre la extraña luz vibrante que dejan pasar las ramas de los árboles, transforman el lugar en un espacio místico, un ambiente muy inesperado a escasos metros de la civilización. Y es que no muy lejos de este lugar se pueden escuchar cualquier tarde de verano los jolgorios de cientos de personas que acuden a disfrutar al aire libre del Parque de La Candamia.

El lugar parece, a simple vista, disfrutar de un considerable respeto porque todo lo allí dispuesto permanece con su orden claro y llama la atención de manera poderosa la ausencia de residuos habituales de la civilización, tanto dentro de la cabaña como en todo el espacio exterior.

Eso ayuda a que el lugar transmita una sensación muy peculiar y se aprecie algo de ambiente venerable, quizá porque entren las dudas de si se trata de un lugar algo así como sagrado para alguien o simplemente un espacio recreativo ejecutado con mucho mimo.

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