CIENCIAS DE LA VIDA

Los incendios forestales afectan al plumaje y la vida sexual de estos pájaros australianos

Los maluros dorsirrojos macho o de cabeza negra, protagonistas del #Cienciaalobestia, mudan sus plumas a colores llamativos que resultan más atractivos para potenciales parejas. Pero el fuego parece disminuir sus niveles de testosterona, fundamentales en la pigmentación, y no les permite acicalarse para la ocasión.

maluro dorsirrojo con su plumaje rojo y negro
Un maluro dorsirrojo con su plumaje rojo y negro. / Doug Barron/WSU
Agencia SINC | 31/07/2021 - 19:46h.

Los maluros dorsirrojos o de cabeza negra (Malurus melanocephalus) son una especie de ave endémica de la costa norte y este de Australia que normalmente presentan un plumaje marrón y monótono. Pero cuando se acerca la época de apareamiento, los machos mudan sus plumas a una gama cromática roja y negra que les hace más llamativos ante potenciales parejas, quienes prefieren juntarse con los compañeros más atractivos.

Ahora, un estudio publicado en el Journal of Avian Biology ha observado que los incendios forestales en este continente están disminuyendo los niveles de testosterona de los maluros macho, hormona que está estrechamente vinculada con este proceso de pigmentación, lo que les convierte en peores candidatos.

Los maluros dorsirrojos están acostumbrados a convivir con estos incendios forestales australianos por lo que se sospecha que la supresión de la testosterona es una adaptación evolutiva

Jordan Boersma, estudiante doctorando de la Universidad Estatal de Washington (EEUU) y autor principal del trabajo, señala que los incendios están afectando al aumento de la testosterona, que es lo que causa la coloración de las plumas. También midieron las reservas de grasa de estas aves y los niveles de corticosterona –hormona que se libera durante los momentos de tensión y estrés–, pero ambos se mantenían en niveles normales.

Según aclaran los investigadores, los maluros dorsirrojos están acostumbrados a convivir con estos incendios forestales australianos y sospechan que la supresión de los niveles de testosterona es una adaptación evolutiva: el fuego puede destruir los hábitats donde construyen los nidos, por lo que identifican que no es un buen momento para tener crías y pueden retrasan o inhibir su coloración para mantenerse marrones –y poco atractivos para sus parejas–.

 

Un maluro llevando un pétalo rojo en el pico. / Nevil Lazarus/Wikipedia
Un maluro llevando un pétalo rojo en el pico. / Nevil Lazarus/Wikipedia

 

Llevar un plumaje más atractivo también trae problemas para estas aves. Boersma comenta que, cuando están engalanados, llaman más la atención a los depredadores y pueden generar conflictos con otros machos. "La única ventaja que tiene [la pigmentación] es para atraer maluros hembra", describe.

Así es el proceso de pigmentación

En un estudio previo, Boersma y sus compañeros evidenciaron que la testosterona ayuda a estos maluros a procesar los pigmentos carotenoides, que están presentes en su dieta.

A pesar de coincidir una estación "inusualmente seca" con menos crías de lo habitual, los machos realizaron su pigmentación de manera normal. Solo la cambiaron ante varios episodios de incendios forestales

Para asegurarse de que eran los incendios que provocaban este fallo de pigmentación, los investigadores observaron los maluros durante cinco años y tomaron muestras de sangre de dos lugares diferentes del estado de Queensland, al noreste de Australia. Esto les permitía comparar poblaciones que estaban expuestas a incendios forestales con otras que no.

Los maluros macho suelen esperar a la estación de lluvias, que coincide con un aumento de los insectos de los que alimentan, para comenzar la coloración. Pero los autores explican que su periodo de estudio coincidió con una estación "inusualmente seca" y que se vinculó con que hubo muchas menos crías en esa temporada. Pese a esto, los machos realizaron su pigmentación de manera normal.

Fue únicamente después de varios episodios de incendios forestales cuando vieron que la mayoría de los maluros permanecieron en su color marrón. Así, los investigadores descubrieron que los niveles de testosterona eran más bajos en los especímenes que no habían cambiado de color en comparación con los que sí habían realizado la pigmentación, y también más bajos respecto a otros años en los que no hubo incendios forestales.

Conocer la salud a través de los colores

Aunque este trabajo se centre en esta ave tropical, Boersma cree que la investigación también puede ayudar a otras especies que tienen un proceso de pigmentación relacionado con su vida sexual.

"Podría ser una forma de medir la salud de una población si se conoce su nivel normal de pigmentación", apunta el investigador principal. "Si se ve que hay muy pocos machos realizando la coloración, probablemente es que hay algo en el entorno que está fallando", concluye.

 

Un maluro dorsirrojo hembra. El color marrón es muy parecido al de los machos cuando no están buscando pareja. / Aviceda/Wikipedia
Un maluro dorsirrojo hembra. El color marrón es muy parecido al de los machos cuando no están buscando pareja. / Aviceda/Wikipedia
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